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BRASIL: VENCIÓ EL PLAZO Y LULA NO SE ENTREGÓ. 'LA LUCHA CONTINÚA'

07 abril 2018


El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da SIlva decidió hoy no entregarse para cumplir la condena de 12 años y un mes de prisión y esta noche resistía rodeado de decenas de miles seguidores dentro del Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, Gran San Pablo, a la espera de negociar para mañana o el lunes su detención.

Pasadas las 20 la Policía informó oficialmente que la detención no se concretaría esta noche, mientras que el presidente de la Federación Nacional de Policías Federales, Luis Antonio Boudens, le dijo a la agencia DPA que Lula no es considerado un prófugo. "La condición de prófugo es específica. Tiene que haber componentes de fuga o negativa de comparecencia", explicó. 

El plazo para entregarse voluntariamente a la Policía Federal dado por el juez Sérgio Moro venció a las 17 de este viernes, tras lo cual se abrió una fase de tensiones porque una búsqueda forzada por parte de los agentes podría terminar en enfrentamientos con la militancia, que está en vigilia.

Es más, de acuerdo con el avance de las horas crecía y se apagaba, alternativamente, la posibilidad de que el lider sindical hablara a la multidud, lo cual finalmente no ocurrió. Sin embargo, se expresó en su cuenta de Twitter.

Lula tiene previsto quedarse hasta el sábado en Sao Bernardo do Campo y sus abogados negocian la entrega con la Policía Federal. "Lula no irá al matadero con la cabeza gacha", afirmó el abogado de Lula, Antonio Batocchio.

En Brasil, un allanamiento o procedimiento de detención programada debe realizarse hasta las 18, a plena luz del día, con lo cual Lula cumplió su estrategia para evitar que Moro moldeara la forma de captura.

"Moro tiene la idea fija de verme detenido apenas por un día", dijo Lula a un periodista cuando se despertó, a las 6 de la mañana, en su vieja oficina del sindicato, acompañado por dirigentes del Partido de los Trabajadores, del Movimiento Sin Tierra y de la Central Unica de Trabajadores.

El país estuvo en vilo sobre lo que ocurriría con Lula con su segunda detención en su vida, luego de la registrada en el mismo lugar en 1980, cuando la dictadura militar lo arrestó por represalia contra las huelgas en el polo industrial más grande de Sudamérica, el Gran San Pablo.

Lula, líder en las encuestas para estos comicios, fue condenado por corrupción en la Operación Lava jato por recibir un departamento en forma de soborno.

"Brasil quiere un país de pie y no acostado", dijo Lula, para quien el juez Moro preparó una celda especial en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, capital del estado de Paraná, fronterizo con Misiones.

La batalla jurídica había comenzado a la madrugada, con un habeas corpus para denunciar que Moro había salteado etapas en su orden de detención que fue rechazado en horas de la tarde, cuando el reloj quemaba hasta el plazo de las 17.

Lula, en cambio, decidió protegerse con la militancia, en torno al sindicato.Incluso se organizó una misa para las 9.30 de la mañana por el cumpleaños de la fallecida esposa y ex primera dama Marisa Letizia Rocco. Se estima que podría entregarse tras su finalización, algo que todavía es incierto.

 
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