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LULA SE ENTREGÓ: 'CUANTO MÁS ME TENGAN PRESO, MÁS LULAS NACERÁN EN ESTE PAÍS'

08 abril 2018




El expresidente de Brasil se entregó a la Policía Federal, que lo trasladará a Curitiba para empezar a cumplir la orden de detención del juez Sergio Moro. Antes habló ante una multitud en el sindicato metalúrgico de Sao Bernardo do Campo, tras asistir a un homenaje a su esposa. Lo retiró en andas la multitud, que luego le impidió varias veces subir a un auto para ir al aeropuerto.

"Si fue un crimen ayudar al pueblo, voy a seguir siendo un criminal", dijo Lula este sábado, al mediodía, desafiante.  Luiz Inácio Lula da Silva cumplirá con la orden de que libró en su contra el juez Sergio Moro. Lo anunció ante la multitud que hace casi dos días se instaló en la sede del sindicato metalúrgico de San Bernardo do Campo, en las afueras de San Pablo, donde dejó en claro por qué lo detienen. “El crimen que cometí fue sacar a millones de la pobreza”, dijo y avisó que aún encarcelado no podrán con él porque “hay millones de Lula para andar por mí y no tiene como pararlos, no tienen cómo parar mi sueño”.

Cuando se disponía a subirse a un auto para ir a tomar un avión rumbo a Curitiba y entregarse, la multitud se lo impidió y tuvo que volver a ingresar al edificio del sindicato. Finalmente, tras varios intentos, pudo salir y viajar hacia el aeropuerto.

"Yo soñé que era posible gobernar incluyendo a millones de pobres. Que un metalúrgico sin título llevara a los negros a la universidad. Yo soñé. Si ese es mi crimen, seguiré siendo un criminal", dijo en otra parte de su extensa alocución.

En un enérgico y desafiante discurso, el máximo líder del Partido de los Trabajadores (PT) reiteró su inocencia, se definió como un perseguido político y acusó a la Justicia, la prensa y la élite económica de intentar impedir su candidatura para las elecciones de octubre, para las que es el gran favorito. Icono de la izquierda latinoamericana, convirtió lo que era una misa en homenaje a su fallecida esposa en un acto político histórico, que acabó en un baño de masas con Lula transportado sobre los hombros de los militantes petistas mientras le entregaban flores y le expresaban su apoyo.

Ante una multitud, Lula confirmó que se entregará. "Soy el único ser humano que estoy procesado por un departamento que no es mío. Tengo la conciencia tranquila", dijo. "Voy a atender el mandato de prisión", agregó.

La misa, convertida en acto político, con música y diversos oradores, se realizó en el Sindicato de Metarlúrgicos del ABC, en São Bernardo do Campo, en San Pablo, donde Lula está alojado desde el jueves por la noche, horas después de que el magistrado Moro ordenara su detención. Cientos de personas acompañaron al expresidente, quien estuvo en el escenario junto a su sucesora, la exmandataria Dilma Rousseff , destituida en mayo de 2016.

"¡El pueblo unido jamás será vencido!", "¡No se entrega!" y "¡Lula libre!" cantó la multitud enfervorizada. En sintonía con el ardor popular, Lula transformó la misa en un acto de campaña. "No tengo miedo de ellos", dijo. "Me gustaría debatir con [el juez] Moro, me gustaría que me mostrase una prueba", agregó.

"Me gustaría que pruebe que cuál es el crimen que cometí en el país. Si fue por el crimen de poner a pobres y negros en las universidades, quiero quiero decirles que voy a continuar siendo un criminal en este país", lanzó ante un público que celebró con aplausos y gritos cada frase del expresidente.

"Ellos no quieren que Lula vuelva porque los pobres no pueden comer carne de calidad, tienen que comer cosas de segunda categoría", aseguró, visiblemente enojado.

"Soy un ciudadano indignado. Estoy viviendo el momento de más indignación que se puede vivir", afirmó. "Me dicen que vaya a la embajada de Bolivia, de Uruguay. No tengo edad para eso. Los voy a enfrentar mirándolos a los ojos. Cuanto más días me tengan preso, más Lulas van a nacer en este país", lanzó. "Voy a probar mi inocencia", insistió.

El viernes las autoridades habían evaluado que era “muy peligroso” un arresto en el Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo, en las afueras de San Pablo. Miles de simpatizantes de Lula llegaron al lugar y el operativo podía terminar en episodios de violencia.

Tras cumplirse la hora límite para la entrega voluntaria, la Policía Federal brasileña contaba con una hora más para presentarse en el sindicato metalúrgico para hacer efectiva la orden de arresto del candidato presidencial con mayor intención de votos, ya que, de acuerdo a la Constitución brasileña, no pueden ordenarse detenciones entre las 18 y las 6.

Sin embargo, la Policía Federal había adelantado que no realizaría el arresto por la fuerza porque podía correr riesgo la seguridad ante la multitud que rodea el edificio del ABC.

FUENTE: eldiariodelapampa.com.ar

 
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