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INSÓLITO: UNA PAREJA DENUNCIÓ A SU HIJO DE 30 AÑOS PARA QUE SE VAYA A VIVIR SOLO

24 mayo 2018




Mark y Christina Rotondo probaron de todo para que su hijo Michael dejara el nido. Le mandaron cartas documento. Hasta le pagaron. Pero sólo lo consiguieron en los tribunales: un juez del estado de Nueva York, en EE.UU. ordenó el desalojo del "retoño".

De acuerdo con el fallo, Michael no pagaba alquiler ni ayudaba con las tareas domésticas en la casa familiar. Por lo tanto, sus padres le enviaron notificaciones para que dejara el hogar.

"Hemos decidido que debes abandonar esta casa de inmediato", indicaba la primera carta, fechada el del 2 de febrero.

El joven ignoró la advertencia, por lo que Mark y Christina redactaron un aviso de desalojo con ayuda del abogado.

"Quedas desalojado", dice el aviso del 13 de febrero, firmado por la madre, que agregaba: "Se iniciará un procedimiento legal inmediatamente si no te vas antes del 15 de marzo de 2018".

Unos días más tarde, la pareja le dio u$s1.100 para mudarse. Y en otra carta le indicaron: "Hay trabajos disponibles incluso para aquellos con un historial de empleo pobre como el tuyo. Consigue uno: ¡tienes que trabajar!".

Tampoco hubo respuesta. Así que el matrimonio no tuvo más remedio que acudir en abril a la corte municipal local para desalojar a su hijo. Pero, al ser un familiar, un juez de la Corte Suprema debería ordenar su expulsión de la casa.

Y así lo hicieron: el 7 de mayo, Mark y Christina presentaron el caso ante la Corte Suprema del condado de Onondaga, cerca de Syracuse, Nueva York.

El martes, Michael –quien se representó a sí mismo– afirmó en una audiencia que no le habían notificado que se fuera con la antelación suficiente y que necesitaba un plazo mínimo de seis meses. Pero el juez del caso, Donald Greenwood, calificó el alegato como "indignante".

"No veo por qué no pueden simplemente esperar un poco a que deje la casa", se preguntó el demandado, ya que ese lapso era "un tiempo razonable para alguien que ha estado dependiendo de otras personas".

Además, Michael reconoció que se había gastado los u$s1.100 que recibió de sus padres y admitió que no ayudaba en las tareas domésticas. El juez terminó ordenando al abogado que escriba una orden de desalojo, pero el joven aseguró ante la prensa que apelará la decisión.

También indicó que casi nunca habla o interactúa con sus padres en la casa y que sí tenía un trabajo. Pero ante la pregunta sobre su empleo sólo respondió: "Mis negocios son mis negocios".

 
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